La propiedad era grande, pero no era más que un rancho cuyo crecimiento orgánico lo había transformado en una casa con varias habitaciones separadas en distintos ambientes. Estaba la casa principal, y después varias “casas” de invitados, que en realidad eran anexos con cuartos independientes. En sus mejores tiempos podía haber sido usada como una posada, sobretodo porque estaba rodeada de mucho arboles y era muy fresca, gracias a su ubicación en las zonas más elevadas de la Isla de Margarita.
Era de noche, y me encontraba discutiendo con Saouri sobre la reciente convención de comics/manga/animé que se iba a celebrar en la isla, a la cual ella y una comitiva de gente iban a asistir; y todos ellos estaban alojados en las habitaciones anexas a invitación mía (el propietario de la casa y el terreno y todo lo demás).En ese instante comienza una lluvia suave pero persistente; y en el patio, donde se encontraba el lavadero, había unos cables sueltos y empatados a los golpes. Dado que estaban conectados a la corriente, cuando los salpica la lluvia hacen un tremendo corto y se va la luz.
Afortunadamente Seneca nos tiene tan acostumbrados a la caida de luz que siempre cargo una linterna de noche, dado que en los lugares de campo alejado, en noches como esta, sin luna y sin estrellas, no se ve absolutamente nada. La linterna enciende, y rápidamente llevo a Saouri a las habitaciones de invitados y después me dirijo a la zona de la casa donde están mi esposa y mi hija.
La linterna, como suele pasar, comienza a fallar. Trato de arreglarla, y mientras estoy viendo a la linterna siento una presencia y veo en la periferia de mi percepción una figura negra. La trato de apuntar con la linterna, pero no veo nada. Apuro el paso hacia la otra ala de la casa, y allí la vuelvo a ver. Es una niña, casi adolescente, vestida con una falda corta negra, blusa negra. Tiene el cabello negro cortado al nivel de la mandíbula. La cara es pálida, con uno ojos rojos gigantes. No se mueve, pero siento una presión y un terror impresionantes y trato de correr sin mucho éxito hacia la habitación de mi familia. Repentinamente ella me señala en esa dirección, y por fin puedo despegar los pies del suelo y salir corriendo.
Ya en la puerta de la habitación, sintiendome un poco más a salvo y convencido que todo había sido una ilusión de las sombras y la lluvia, me doy cuenta de otra presencia, esta más pequeña. Es una muñeca de trapo, flotando a unos pocos centimetros de mi pierna. La muñeca está hecha de tela de saco marron, poco más de una forma con manos y pies, y con un rostro horrible pintado con esfuerzo sobre el circulo amorfo de su cabeza. La muñeca se me acerca, y se deforma de tal manera que su brazo, una especie de aleta de saco sucio y enmohecido, crece para acercarseme. Abro la puerta de golpe y trato de que mi esposa se despierte, quizás para convencerme que no es real, quizás para huir los dos, no me queda claro.
La muñeca se deforma más y más, se me acerca y la siento perversa, maligna y podrida, con un toque cuya única función es arrastrarme al abismo, voy a morir aquí, siento, voy a desaparecer en el hueco maligno de un infierno sin nombre, sin forma. Mi esposa no se despierta, la mano se acerca, se ACERCA, YA CASI ME TOCA…
Y me despierto como en las películas, incorporandome de golpe y con el corazón acelerado. La pesadilla se diluye y a mi me toca otro pésimo día de trabajo.
La pesadilla fue relatada a ustedes en un esfuerzo de olvidarme de esa estúpida pesadilla, para complacer a Saouri (me imagino que pensabas que era peor, no? Lo siento, mis pesadillas son mundanas) y para probar si de una pesadilla sin sentido podía salir una historia con coherencia.
Just in Case, la pesadilla es copyright Glauco Rocco 2010.
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